Trabajo desde el desierto de Atacama, desarrollando procesos culturales que integran arte, territorio e innovación social.
Exploro el asombro como herramienta de transformación y la descentralización como práctica concreta de desarrollo cultural.
Me interesa la fragilidad, el tiempo y la experiencia humana como espacios de encuentro entre personas y comunidades.
El arte no es opcional.
Es una obligación si queremos una sociedad más humana y más sensible.